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Minimalismo como nuevo estilo de vida

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por Stefany Gutiérrez Sánchez —

 

El capitalismo surge en Europa, para ser precisos inicia tras la caída del feudalismo en el siglo XV, y continúa hasta la actualidad siendo este el principal responsable de introducir el consumismo en la mente de cada persona a través de llamativas propagandas, banners, letreros etc. Hemos consumido desde nuestros inicios, ¿pero hasta qué punto hemos de seguir consumiendo aún estando ya satisfechas nuestras necesidades? Todos somos consumidores, pues el consumo es la base de la supervivencia humana y, por tanto, de la producción y organización económicas, por lo que está presente en las sociedades humanas de todo tiempo y lugar.

El concepto “consumo” no está asociado a valores éticos; indica solamente un acto en el que una persona o un grupo humano agotan o utilizan unos recursos para satisfacer sus necesidades. Ahora bien, cada uno puede preguntarse: ¿Soy consumista? El concepto “consumismo” implica un consumo excesivo de los recursos. Como nunca nos pondremos de acuerdo en qué es o qué no es excesivo, quizá lo conveniente sea que cada persona se pregunte y se responda individualmente esta pregunta. Proponer al minimalismo es una propuesta atrevida pues psicológicamente es imposible el poder luchar contra todas las publicidades que podemos observar desde el momento que nos levantamos. El minimalismo como estilo de vida es una corriente que se enfoca en simplificar. Es un estilo de vida en el que buscas tener sólo aquello que necesitas, amas y te inspira, al menos desde mi punto de vista. Es una revalorización de tus prioridades. Considero que la definición se adapta a cada persona y, además, cambia con el tiempo. Al principio tal vez lo veas como desatiborrar ese cuarto de desorden, pero conforme pasa el tiempo, empiezas a encontrar la filosofía detrás de esto.

 

Según M, Duarte el capitalismo:

¨Es un sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado. El capital, es un factor de producción constituido por inmuebles, maquinaria o instalaciones de cualquier género que, en colaboración con otros factores, principalmente el trabajo y bienes intermedios, se destina a la producción de bienes de consumo¨. Es decir, es un sistema socioeconómico en el cual los medios de producción y distribución son de propiedad privada y con fines económicos.

El capitalismo surge en Europa, para ser precisos inicia tras la caída del feudalismo en el siglo XV. El capitalismo es dominante en el mundo occidental desde el fin del siglo XVII y sigue hasta la actualidad.

El capitalista desea incrementar sus ganancias a través de la producción y a la distribución frente a esto contrata a trabajadores quienes se encargan con la tarea de hacer la obra y hacerla realidad. Muchas veces el trato hacía el trabajador no es muy bueno como, por ejemplo, el hacerlo trabajar horas de más, no remunerarlo, etc. Esto es injusto y al serlo vienen los reclamos de la población.

Según J, Bordes

El socialismo y otros sistemas económicos han señalado cierto número de defectos en el funcionamiento real del capitalismo. Entre los fallos aparentes que se han señalado figuran la existencia de monopolios, la repetición de ciclos y depresiones comerciales y una distribución sumamente desigual, de los ingresos que a largo plazo conduce a un consumo deficitario y a la inestabilidad social

Consumismo

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Según M, Duarte:

El sujeto, tiende a satisfacer necesidades del presente y del futuro. El consumo como concepto no hace referencia a nada perjudicial. Podemos definirlo como el simple hecho de consumir para satisfacer necesidades o deseos.

En la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas e innovadoras técnicas de venta para fomentarla compra por impulso y decantar las decisiones de los consumidores hacia la adquisición de determinados productos previamente delimitados. En estas circunstancias, la decisión de compra deja de ser una atribución de los consumidores para pasar a manos de los productores, los cuales, a través de campañas de //marketing// y publicidad, y empleando el extraordinario potencial divulgativo de los medios de comunicación de masas, señalan lo que los consumidores tienen que comprar, generándoles una necesidad. Sólo una minoría es consciente de la pérdida de soberanía decisoria para decidir lo que quiere comprar y sus características.

El capitalismo desapareciera si no fuéramos una sociedad relacionada al consumismo, sin embargo, eso no es así, ya que actualmente el consumidor se ha vuelto dependiente y vive en una utopía pensando que si gasta comprando cosas aparentemente buenas y superfluas será feliz. Piensan que al tener más cosas llenaran el vacío existencial que existe en ellos. Ese vacío no se llenará ya que es muy difícil completarlo con tan solo cosas materiales ya que eso no es lo más importante en la vida.

Estadísticas

España

Un 70% piensa que la pensión pública no será suficiente para vivir.

El 90% no sabe cuál será el importe aproximado de su pensión.

El 80% desconoce cuánto tendría que ahorrar para tener la jubilación que querría.

Los jóvenes de entre 25 y 35 años destinan aproximadamente un 17% de sus ingresos para su consumo mensual. El perfil del ahorrador es el de un joven que empieza ahorrar a los 22 años.

Los españoles destinan el 83% de sus ingresos a hacer frente a adeudas, que en mayoría son préstamos o créditos financieros; y a pagar los gastos inmediatos que surgen cada mes, mientras que el resto un 17% se dedica al ahorro.

Los españoles con estudios superiores tienen una tasa de ahorro por encima de la media, 19.2% de sus ingresos y los que cuentas con estudios básicos destinan el 14%.

En cuanto a las preocupaciones que motivan el ahorro, al 87.2% lo hace por si en el futuro necesite o por alguna enfermedad que le incapacite trabajar.

De acuerdo al consumo de energía de los españoles el 95.7% se preocupa por el consumo eléctrico que realiza y toma algún tipo de medida al respecto.

Perú

El 37.8% son personas que ahorra a un futuro, se encuentran en la edad de entre 40 y 60 años.

La energía eléctrica es un tema en el cual no existe mucho el ahorro en los peruanos pues el 20% es el único porcentaje que piensa en no malgastar la luz.

Con respecto a la vestimenta y el uso innecesario de cosas el Perú es un país en el cual le toman más importancia a lo material que a lo útil y elemental. El 33.4% son peruanos que se adecuan con lo que tienen.

 

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Comunidad consumista
Presión social

No solo la publicidad directa incita a un consumo de productos para adelgazar. Las dimensiones de la mujer han sido valoradas de forma distinta a lo largo de la historia del mundo desarrollado, siendo actualmente el momento en el que ostenta mayor presión social. La imagen de un modelo de belleza, compartido y reconocido socialmente, supone una presión significativa en todos los miembros de la población.Resultado de imagen de consumismo

Quienes se identifican con ese modelo suelen valorarse positivamente, quienes no reúnen estas características padecen baja autoestima. En este esquema de modelos estéticos y dimensiones juega un papel importante la publicidad indirecta. El cine, la televisión o la fotografía, que muestran modelos de medidas extremas, contribuyen a determinar el estado de opinión y la evaluación corporal del individuo, creando un creciente mercado del cuerpo. El ánimo de la persona queda supeditado a un elenco de imágenes con mensajes indirectos, que concretan y potencian un estereotipo estético muy alejado de parámetros de salud normales. Uno de cada cuatro mensajes que aparecen en los medios de comunicación invita de alguna manera a la mujer a perder peso.

El llamado coeficiente de utilización, que indica la cantidad de veces que una palabra aparece en publicidad, nos muestra que en más del 50% de estos mensajes se repiten términos como silueta, delgado, centímetros, kilos, calorías, línea o adelgazar. La delgadez como fenómeno social se alza de forma imparable, dejando a su paso enfermedades como los TCA, contra los que se hace difícil la lucha sin la colaboración de los agentes sociales que intervienen en el proceso de creación de necesidades. A partir de los años sesenta, los cuerpos escuálidos se introducen en la sociedad a través de publicaciones de moda, lo que se ha dado en llamar el fenómeno Twiggy.

La aparición de este fenómeno es un hecho clave para entender el incremento epidémico de los TCA, potenciado por el consumo impuesto por las multinacionales del cuerpo que hacen que el modelo Márilin y el anhelo de delgadez sigan vigente. La preocupación por el cuerpo y la imagen corporal está tan extendida en la sociedad actual que se llega a entender como anormal la despreocupación por la apariencia; el culto al cuerpo, junto a la insatisfacción que produce, se convierte en factor que predispone a padecer anorexia o bulimia. La presión social es aceptada por los ciudadanos, y, como consecuencia, es patente la obsesión por el cuerpo y sus medidas supuestamente excesivas.Imagen relacionada

La acción adelgazante de la sociedad de consumo llega a ser ejercida por las madres, que en un 86% han realizado dietas de adelgazamiento, lo cual pone de manifiesto el papel de la familia en la transmisión de valores socio-corporales y en la prevención de los TCA. Cabe destacar el papel que juega en este sentido el rechazo social: quien no sigue los parámetros establecidos por la sociedad de consumo padece rechazo, siendo el rechazo al obeso uno de los más claros en nuestra sociedad. La obesidad se vende como la consecuencia de un vicio; así se hace al obeso responsable de su enfermedad.

De igual forma, la sociedad actual culpa al anoréxico de serlo, de dejarse llevar por modelos de belleza absurdos, cuando es la propia sociedad quien los impone, los comercializa y distribuye, eso sí, desviando cualquier responsabilidad hacia la esfera interna del individuo, manipulado por el consumo, la publicidad y los cánones y estereotipos socioculturales.

Otra manifestación clara del rechazo social al obeso se da en el mundo laboral: las personas con sobrepeso son consideradas menos competentes, desorganizadas, indecisas e inactivas. En el caso de la mujer, esta situación se agrava, siendo la promoción más asequible para las que cumplen con el modelo de delgadez establecido que para las que no cumplen los modelos de belleza sociales.Imagen relacionada

En la actual sociedad de consumo, donde coexisten la abundancia y la información, el sujeto se mueve entre el exceso y la escasez por privación voluntaria. Ante la posibilidad de padecer obesidad, el sujeto moderno reacciona rechazando las grasas, las proteínas y los hidratos. Para ello se vale del mercado, que muestra un escaparate de productos adelgazantes, quema grasas o ligeros, presuntamente libres de grasas o hipocalóricos. La sociedad de consumo impone al individuo un ideal corporal que tiene su origen en la manipulación comunicativa. Se valora positivamente la delgadez, la musculatura, la altura o el bronceado. Este contexto se agrava por el vacío de inquietudes del individuo y su educación en la sociedad del bienestar. El sujeto busca en el consumo la cura contra la crisis existencial moderna.

Podemos hablar de irracionalidad en gran parte de los comportamientos consumistas, los cuales cumplen la función impropia e ineficaz de pretender aplacar de forma ilusoria la angustia y los fracasos personales, llenando el vacío existencial del hombre actual. La seducción y el narcisismo se convierten en comportamientos promovidos por los medios de comunicación, producidos de forma industrial. El sujeto pretende la realización de este modelo personal con el que quiere identificarse y que constituye el verdadero objeto del consumo.

El ciudadano “se consume” materializando un modelo estereotipado de individuo valorado socialmente y con posibilidades de triunfo social; pero este sujeto es un ser enfermo, de baja autoestima, manipulado por la comunicación de masas y con objetivos personales inalcanzables. Los TCA hacen su aparición con fuerza ante este estereotipo social. La persona es vulnerable, manipulable, débil y los Trastornos de la Alimentación escogen a este tipo de sujeto como enfermos idóneos.

 

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Vacíos existenciales

Las personas nos hemos convertido en productores, consumidores, estadísticas, horas de trabajo y cifras, y en esa transformación los sueños de democracia, libertad, solidaridad y ciudadanía han dado paso a una vida cotidiana de agresividad, codicia y competencia que nos produce un sentimiento de depresión, de soledad y perdida de sentido, una vida que solo se realizara al penetrar los umbrales de los supermercados y los shopping centers.

El fomento y la expansión de las necesidades es la antítesis de la sabiduría y la libertad, ya que incrementa la dependencia y el temor existencial. El modelo productivista de pensamiento ha servido al consumo (como etapa final en el proceso de producción) y no al consumidor, que está cada vez más inmerso en esa miseria que origina la ausencia de sentidos y significados, la miseria de la indiferencia, la apatía, de la falta de solidaridad y tolerancia entre las personas. Peor aún, este modelo elefantiásico ha transformado en seres desechables a todos aquellos que no posean ha trasformado en seres desechables a todos aquellos que no posean acceso al crédito; los pobres, por sus escasos niveles de ingreso; los ancianos y enfermos terminales, por la esperanza de vida limitada que tienen y las minorías étnicas, por estar al margen de la marea consumista y desplazados de la geografía. Hay sociedades “pobres” que tienen demasiado poco, pero me pregunto, ¿Dónde está la sociedad “rica” que diga: ¡Paremos un poco!, ya tenemos suficiente? Hemos llegado a una instancia en que debemos buscar como sociedad global la forma de “maximizar las satisfacciones humanas por medio de un modelo óptimo de consumo y no maximizar el consumo por medio de un modelo óptimo de producción” (Schumacher, 1983/73).

En el artículo se sugestivo, Csikszentmihalyi (1999), demuestra que en la sociedad occidental, poseer riquezas material y poder de compra no es precisamente sinónimo de felicidad y, menos aún, de plenitud. Según este autor, todo parece indicar que la correspondencia entre bienestar y la posesión de bienes materiales es muy baja e incluso negativa. Si una persona se esfuerza por alcanzar un cierto nivel de opulencia, creyendo que la riqueza la hará más feliz, cuando lo logre proyectara escalar a otro nivel y así sucesivamente. La búsqueda de logros materiales tiene el límite de la situación de cada persona, pero los deseos no; entonces, desde este patrón de comportamiento, a pesar de lo que se posea, siempre habrá insatisfacción y vacío existencial.

Existe lo que se puede denominar como privación relativa, que es una suerte de envidia, que hace que las personas evalúen sus posesiones no en términos de lo que se necesita para vivir bien, sino que se realiza la comparación con aquellas otras que tienen más, y como resultado se llega a la frustración y la infelicidad.

Hemos perdido de vista aquello que nos hace feliz. Jamás estamos satisfechos con el dinero que ganamos y raramente con el trabajo que hacemos.

No hay un único tipo de consumidor, varían en función del lugar de residencia, del nivel económico, de los niveles culturales, del entorno socioeconómico, de las apetencias, de la responsabilidad, de los estilos y los modos de vida, etc. Muchas marcas son para los jóvenes instrumentos de aceptación social, un derecho de admisión que actúa como remedio a la ansiedad por ser admitido.

 

Marketing agresivo

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En la actualidad existen múltiples estrategias y tácticas de marketing que emplean diversos instrumentos, entre ellos imágenes y textos con los que pretenden generar gran expectación e impacto sobre el público. Este tipo de marketing deja a un lado los métodos tradicionales y opta por la propagación del mensaje de un modo inusual y provocativo. De esta forma se crea una polémica que despierta la curiosidad e interés común. La finalidad es la rápida propagación de mensajes concretos que son difundidos de forma viral mediante el boca a boca, la difusión colectiva o el marketing encubierto (entre otros). Queda claro que el objetivo principal de las empresas es la maximización de los beneficios, pero, ¿a costa de cualquier cosa? Y es que esta es una práctica común de las grandes marcas, Se trata de campañas publicitarias con estas características que son eliminadas al poco de emitirse, aunque como todos sabemos el objetivo queda cumplido. De este modo se podría pensar, erróneamente, que resulta rentable realizar un tipo de marketing que sobrepasa el límite de lo ético y que en muchas ocasiones puede herir la sensibilidad común o de ciertos colectivos. Imagen relacionadaEn el ámbito del marketing las prácticas engañosas se dividen en tres grupos: fijación de precios, promoción y packaging. La fijación de precios engañosa incluye prácticas como anunciar falsamente “precios de fábrica” o una gran reducción de un precio falso. La promoción engañosa puede tergiversar las características del producto o sus funcionalidades o atraer clientes a la tienda mediante una oferta inexistente. El packaging engañoso es exagerar los contenidos del packaging a través de un diseño sutil, utilizando etiquetas engañosas o describiendo el tamaño en términos exagerados. El marketing no goza de buena fama en la sociedad. Quizá es porque sus actividades son más viables, pero más probablemente es porque las personas que lo llevan a cabo no se comportan siempre éticamente. Pero el marketing como disciplina científica no pretende manipular ni perjudicar al consumidor, sino, todo lo contrario. El principal razonamiento de la dimensión social del marketing lo tenemos en el hecho de que las empresas existen con un propósito: servir a la sociedad, debiendo tener contenido ético y social sus prácticas de marketing-mix. El marketing tiene como principio fundamental la satisfacción de las necesidades del consumidor y asume en su actuación una responsabilidad social. Las prácticas que se condenan no son precisamente las que proponen y defiende el marketing, sino que suponen una incorrecta aplicación de los principios y métodos de esta disciplina. El marketing no es, en sí mismo, ni bueno ni malo, depende de cómo se aplique.

Existe pues una doble vertiente en la aplicación del marketing, la responsabilidad social y la ética en su aplicación. En cuanto a la primera incluye el conjunto de consecuencias éticas en las que incurren las empresas y otras organizaciones no empresariales en sus intercambios con el mercado. Pero hace referencia básicamente al contrato social entre la empresa y la sociedad. Es decir, ¿cuál es el límite de la empresa, lucrativa o no (organización empresarial o institución pública), si al introducir su producto en el mercado de una forma legal daña la moral, la salud o induce a comportamientos violentos a la sociedad a la que pretende servir? Mientras que la segunda vertiente, la ética empresarial, analiza y propone medidas para que las personas se comporten de acuerdo con las reglas de la moral en todas sus actuaciones, tanto dentro de la organización como en su relación con el mercado, el entorno y la sociedad en general. Por tanto, parece evidente que el marketing debe asumir, de forma “proactiva”, sus deberes éticos y socialmente responsables, debido principalmente al gran poder social que tienen las empresas. De esta forma únicamente podrá ser aceptado el buen marketing como aquél que entiende la asociación poder-responsabilidad, en otras palabras, el marketing socialmente responsable. Sin embargo, hay que recordar que no son todas las empresas las que piensan en la concepción social del marketing, ya que no produce beneficios, o al menos de forma inmediata. Por tanto, el gran reto del marketing de nuestros tiempos es conseguir que las empresas sean generadoras de beneficios económicos a largo plazo, a la vez que son socialmente responsables y beneficiosas para la sociedad. Imagen relacionadaLa ética genera confianza en las relaciones comerciales y las favorece. Por ello, desde una perspectiva de eficiencia del mercado, la actuación comercial de la empresa ha de estar orientada al bien común, entendiendo por tal aquel que suponga un desarrollo humano integral y no sólo económico. De forma general, las prácticas poco éticas suponen una pérdida de concentración en las áreas claves de la actividad que, a medio plazo, perjudicarían la marcha del negocio. A partir de este momento, se puede hablar ya de la ética con aplicación estratégica, en la medida en la que puede ser entendida como “fuente de ventaja competitiva” para las empresas. Existe pues una doble vertiente en la aplicación del marketing, la responsabilidad social y la ética en su aplicación. En cuanto a la primera incluye el conjunto de consecuencias éticas en las que incurren las empresas y otras organizaciones no empresariales en sus intercambios con el mercado. Pero hace referencia básicamente al contrato social entre la empresa y la sociedad. Es decir, ¿cuál es el límite de la empresa, lucrativa o no (organización empresarial o institución pública), si al introducir su producto en el mercado de una forma legal daña la moral, la salud o induce a comportamientos violentos a la sociedad a la que pretende servir? Mientras que la segunda vertiente, la ética empresarial, analiza y propone medidas para que las personas se comporten de acuerdo con las reglas de la moral en todas sus actuaciones, tanto dentro de la organización como en su relación con el mercado, el entorno y la sociedad en general. Por tanto, parece evidente que el marketing debe asumir, de forma “proactiva”, sus deberes éticos y socialmente responsables, debido principalmente al gran poder social que tienen las empresas. De esta forma únicamente podrá ser aceptado el buen marketing como aquél que entiende la asociación poder-responsabilidad, en otras palabras, el marketing socialmente responsable. Sin embargo, hay que recordar que no son todas las empresas las que piensan en la concepción social del marketing, ya que no produce beneficios, o al menos de forma inmediata. Por tanto, el gran reto del marketing de nuestros tiempos es conseguir que las empresas sean generadoras de beneficios económicos a largo plazo, a la vez que son socialmente responsables y beneficiosas para la sociedad.

 

CAPÍTULO III:

Impacto del consumismo
3.1. Social

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Desde el punto de vista de la sociología, el consumo queda definido como “el conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y los usos de los productos o servicios”. Productos o servicios que pueden estar a disposición del consumidor en cualquier parte y que pueden ser consumidos de distintas maneras. El simple hecho de la existencia de los productos o servicios los transforma en potencialmente consumibles y da a todos los consumidores el derecho legítimo de aspirar a tenerlos.

El consumo es una elección consciente de cada persona y depende de su cultura, pero en muchos casos el consumo se da a pesar de no tener los recursos para adquirir cosas costosas o que no son necesarias es decir vitales, la sociedad actual es la que consume más uno de estos factores contribuyentes; es la implantación necesidades inexistentes. un problema social del consumo actual, son las deudas, esto debido que no tiene el dinero para la adquisición de bienes sin embargo las personas piensan que es un bien necesario por ende recurren a bancos y prestamistas solo para llenarse de más productos y bienes que en muchos casos son obsoletos.

En este sentido, el modo de vida y la adquisición progresiva de bienes de consumo, que otorgan se denomina “confort”, conduce a que los objetos aceleran su ciclo de vida a medida que avanza el siglo. Lo que antes era sinónimo de prestigio, el paradigma de tener objetos que duran toda la vida, dio paso a un sistema donde los objetos son casi desechables.

Socialmente se piensa que el que tiene más o consume más se diferencia del resto ya sea con la sociedad de consumo de masas y tiene como principales características la afluencia, el poder del consumidor y la psicología del individuo que compra.

Al pasar de los días el consumismo abarca gran parte de la sociedad, teniendo en cuenta las diferentes necesidades de cada consumidor en variedad de campos como lo son revistas, televisión, radio, periódicos, vallas publicitarias o en su defecto eventos realizados con fin de hacer parte a los consumidores de sus productos.

En el comercio mantenemos viva una amplia financiación en la compra de los diferentes productos que nos sirven para nuestro vivir diario, aun así, queremos mantener un estatus de innovación ante los demás y mantener un alto nivel social.

Es verdad que el consumo nos con lleva a pensar en comprar artículos innecesarios que nos producen felicidad y satisfacción, pero nos induce a malgastar en mercados que no ofrecen ningún tipo de necesidades verdaderas, siendo guiados únicamente con fines económicos.

En una sociedad libre, o mucho más libre que en la que vivimos, no habría consumismo desaforado, nada de eso. Cada uno haría lo que quisiera, en función de su preferencia temporal consumiría hoy o guardaría para mañana. Si ese ahorro, como es normal, se trata de rentabilizar poniéndolo, por la vía que sea, a disposición de demandantes de fondos prestables a cambio de un interés, perfecto. Ese dinero de hoy a cambio de un dinero futuro para invertir, alargar la estructura productiva, incrementar el capital invertido, mejorar la productividad del trabajo, subir los salarios reales, favorecer la innovación y la caída del precio relativo de productos de más calidad, todos nos mantendríamos contentos.

3.2. Psicológico

El comportamiento que adopta el consumidor frente a una situación de adquirir un producto, está determinado por variables psicológicas y variables externas.

Variables psicológicas: Recoge aquellas características individuales de la persona, así como sus deseos y necesidades.

Resultado de imagen de consumismoHay dos teorías que apoyan este enfoque, la teoría del comportamiento y la teoría de la influencia social.

La primera teoría tiene su origen en los estudios realizados por el Ruso Iván Pavlov, uno de los pioneros en el estudio del condicionamiento. Y la segunda teoría se basa en la influencia del entorno en la conformación interna del individuo y en su posterior comportamiento.

Por último, tenemos un enfoque que es motivado por la fuerza que empuja a los individuos a la acción, y es provocada por un estado de tensión debido a una necesidad insatisfecha. Esta teoría fue desarrollada por Abraham Maslow, quien jerarquizo las necesidades de las personas en una pirámide conocida en la actualidad como la pirámide de Maslow.

En esta pirámide Maslow plantea las necesidades en una escala de prioridades colocando las necesidades fisiológicas como la base de las necesidades humanas y en la cúpula las necesidades de autorrealización del ser humano.

La psicología del consumidor se encarga de estudiar el comportamiento del consumidor y los aspectos psicológicos que influyen en la decisión de compra de una persona. Según esta disciplina estos procesos están influenciados por tres grupos externos los cuales determinan de alguna manera la decisión final del consumidor.

Estos tres grupos han sido clasificados en primarios secundarios y terciarios.

El grupo primario lo conforma la familia, pues en primera instancia, son estos lo que generan ciertos hábitos en cada persona de acuerdo a los mismos del grupo condicionando de alguna manera la decisión sobre tal o cual productos o servicios.

Dentro de este grupo, también se incluyen los amigos más íntimos del individuo.

El grupo secundario lo conforman las amistades en general y los centros escolares, que influyen bastante sobre las decisiones del individuo, permitiendo ampliar su abanico de posibilidades, pero al mismo tiempo limitando también sus decisiones.

Por último, marcamos el grupo terciario en el cual están involucrados los medios de comunicación, líderes de opinión, personajes y personalidades que de alguna manera crean expectativas y pautas sociales para seguir, en un momento determinado. Un ejemplo de ello lo podemos ver en algunos deportistas de alto nivel quienes marcan tendencias en un momento determinado.

Además, que el individuo esté influenciado de alguna forma por los estos grupos, los factores individuales psicológicos dependen de otros factores que son importantes a tener en cuenta.

 

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3.2.1 Cultural

El lugar al cual pertenece cada molde en él un gusto característico, que van unidos a las características del medio, su forma de pensar, las tradiciones, la cultura y el nivel socioeconómico los situamos también en este grupo.

3.2.2 Status

De acuerdo a las necesidades propias del individuo los medios de comunicación ejercen una “presión” sobre lo que debe consumir para buscar como modelo de vida a seguir y provoca que los diferentes estratos socioeconómicos aspiren a esa forma de vida causando el consumismo.

En muchas ocasiones a través de estos mecanismos se hace sentir culpable al individuo por no tener una cosa u otra lo que desencadena muchas veces problemas emocionales que terminan en depresiones, ansiedades y otras enfermedades que reflejan ese vacío que tienen por la falta de algo.

3.2.3 Afectivo

El factor afectivo es abordado precisamente para “atacar” los procesos mentales del individuo, pueden llegar a generar miedo para que las personas adquieran un producto servicio. Ejemplos de este tipo de factores que atacan los procesos mentales del miedo son la venta de seguros, la compra de armas como sucede en USA, en la cual para estar seguro en tu casa debes tener un arma.

3.2.4 Necesidad

Este factor se basa en convencer al usuario que un producto es necesario o indispensable para la vida cotidiana, aun sin que este producto sea efectivamente de primera necesidad. Por ejemplo, podríamos incluir en este apartado la venta de celulares los cuales crean una necesidad que en ocasiones es inexistente. Si bien los celulares son necesarios para la comunicación muchas personas ya perdieron el concepto de telefonía móvil y buscan otras cosas que nada tiene que ver con ello dentro de este producto.

3.2.5 Masificación

Para ello basta con colocar en la mente del consumidor que un producto que está en oferta es adquirido o utilizado por muchas personas. Para este tipo de masificación utilizan frases como ¿Qué espera para tenerlo? O ¿Qué espera para tener…? etc.

3.2.6 Tecnológico e innovación

Aquí se pretende mostrar la tecnología como una herramienta indispensable para mejorar la calidad de vida. Con ello se lleva el mensaje de ahorrar tiempo y esfuerzo, eficiencia y comodidad, y de esta forma se espera que el cliente tome la decisión de adquirirlo.

3.2.7 Pertenencia

Con este factor se juega muy fácilmente con el ego personal, haciendo notar que con este producto la persona se hará notar dentro de un grupo específico y así será reconocido y aceptado.

Además de estos factores que socialmente hablando son muy fuertes en el individuo, también existe una conducta fisiológica que responde y de alguna manera crea un gusto inconsciente por un determinado producto. La industria alimenticia es prueba fehaciente de ello.

Durante muchos años las empresas de refrescos principalmente se han dedicado a estudiar este proceso de ahí el enorme éxito que han tenido los refrescos como coca cola, Pepsi, Fanta entre otras.

Y es que según los estudios, el efecto sonoro que tienen las burbujas de los refrescos cuando los bebemos impacta directamente sobre el inconsciente del cerebro, causando una sensación de placer y de alguna manera creando un consumismo para determinados productos.

3.3 Ético

Resultado de imagen de consumismo éticoUna de nuestras actividades cotidianas es ir de compras, consumir. Pero nuestro consumo en la mayoría de las ocasiones es sinónimo de “agotamiento”. No tenemos en cuenta las repercusiones para el medio ambiente y las personas que habitan en el planeta de nuestros procesos de abastecimiento de bienes y servicios.

De acuerdo a la Declaración oficial de Naciones Unidas con motivo de la Cumbre de la Tierra de 2002 una de “las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente en los países industrializados”. En este sentido Naciones Unidas hace un llamado a revisar estas modelos insostenibles, recurriendo a modelos de consumo responsable.

Otra acepción de Consumo Responsable, o consumo crítico, complementaria a la definición anterior, es aquel que implica consumir menos, eligiendo consumir sólo lo necesario, y estando atentos a cómo nos influye la publicidad en la creación de necesidades superfluas.

Es un imperativo de nuestro tiempo la realización de un cambio social en torno a nuestros hábitos de consumo. El principio fundamental es que todos somos corresponsables con nuestra compra de los impactos sociales y ambientales de la producción.

En el medio ambiente, soporte de la vida en la Tierra, teniendo en cuenta que debemos priorizar productos con menores impactos ambientales y reducir el consumo de los limitados recursos naturales de que disponemos.

En las personas, asumiendo y defendiendo solidariamente la obligación de garantizar los mismos derechos para todas ellas.

Cuando añadimos el calificativo de responsable a nuestro consumo estamos significando la importancia que tiene el consumidor para elegir entre las diversas opciones que le ofrece el mercado de bienes y servicios, teniendo en cuenta los productos que valoran la justicia social, la ética y la solidaridad, y la protección del medio ambiente.

La ciudadanía puede convertir su capacidad de compra en un importante instrumento de presión; como dice una organización pionera en estos temas, puede “votar por sus valores a través de su acto de compra”. El consumidor y consumidora tienen a su alcance la posibilidad de premiar a los mejores y rechazar a los peores, exigiendo el cumplimiento de determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales.

CAPITULO IV:

Minimalismo como forma de vida
4.1 Relación entre el consumismo y el minimalismo

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Durante los últimos 100 años, el consumismo se ha convertido en el común denominador en la vida de niños, jóvenes, adultos e incluso ancianos, esto en gran parte gracias a la publicidad que ha logrado contaminar la cultura e infiltrarse en ella.

La idea de que realmente se necesitan un montón de cosas en la vida se ha adueñado de las mentes de muchas personas. Rick Hanson, doctor en filosofía y neuropsicólogo, sostiene que en el hombre occidental actual existe un fuerte deseo de tener más, lo cual crea una desconexión.

Existe una ilusión de cómo debería verse nuestra vida; gracias al marketing, los anuncios y el fácil acceso a la información tanto verdadera como engañosa, tal es así, que los planes de la gente suelen convertirse en conseguir o acercarse a una vida atractiva, llena de lujos e incluso sexy, pero muy lejana ante las realidades de varios.

Ryan Nicodemus, coautor de “Simplicity: essays” y minimalista, en el documental Minimalism: A documentary about important things afirma que “Muchas personas pretenden llenar el vacío que hay en sus vidas con consumo, en un intento de comprar su felicidad. Sin embargo, terminan viviendo por cosas, pero no viven en lo absoluto”. Por ello, el vivir de esta manera puede causar una gran insatisfacción, pero muchos no ven otra alternativa que vivir así. Es entonces cuando surge el minimalismo, curiosamente en Estados Unidos, país considerado creador del consumismo desmedido, para enfrentarse a esta realidad, para que las personas recuperen su libertad, afrontando las miles de distracciones diarias que abruman sus cerebros, sus mentes y sus cuerpos, ya que para los minimalistas, el consumismo se ha convertido más en un motivo de estrés que de placer, uno que aleja a las personas de alcanzar una felicidad verdadera, encadenándolas a sus posesiones materiales.

El minimalismo es una forma de escapar de los excesos del mundo a nuestro alrededor – el exceso en consumismo, en posesiones materiales, en cacharro, en tener tantas cosas que hacer, tantas deudas, tantas distracciones, tanto ruido…pero muy poco significado. El minimalismo es una forma de romper con lo que no es esencial para así enfocarnos en lo que es realmente importante, lo que le da significado a nuestras vidas, lo que nos da dicha y valor. (Leo Babauta, una guía simple para una vida minimalista). Por ello, “Un estilo de vida minimalista implica ser consciente de las cosas que poseemos, las cosas que compramos y cómo invertimos nuestro tiempo” afirma Francine Jay, autora de The Joy of Less. Es decir, que esta nueva filosofía de vida nos invita a vivir con lo sustantivo, con aquello que exalta la vida de uno y contribuye a la felicidad, pues busca que las personas llenen ese vacío existencial que puedan sentir, no con un consumo desenfrenado, sino con un equilibrio entre lo que se quiere y lo que se requiere.

Maria Popova en su blog “Brain Pickings” menciona que: “Hay mucho que decir sobre nuestra responsabilidad como creadores y consumidores de esa constante interacción que llamamos cultura – ¿en qué lado de la línea entre servir y crear nos situamos? Lo comercial nos condiciona a creer que el camino hacia el éxito está en suplir las demandas existentes. Cada propuesta crea su propia demanda. Solo aportando esta propuesta con consistencia podemos esperar el incremento de la demanda de lo sustantivo sobre lo superficial en nuestras vidas individuales y en ese sueño colectivo llamado cultura.”

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Para poder facilitar esa aspiración de una vida más auténtica, feliz y que sepa diferenciar lo sustantivo de lo superficial, el minimalismo existencial propone eliminar permanentemente las cosas materiales innecesarias de las que dispone el individuo, para así descubrir una vida sencilla que nos permita obtener espacio para aquello que es importante, lejos del consumismo. Asimismo, nos ayuda a analizar el mundo en el vivimos y a movernos en él, e incluso aporta un criterio de referencia para tomar decisiones en múltiples campos de la vida. Por ejemplo, para adquirir un objeto o para realizar alguna tarea, el minimalismo te exhorta a preguntarte si esto añadirá valor o no a tu vida. Chris Wray, escritor del blog TwoLessThings.co.uk. Señala que “El minimalismo no son cuartos blancos casi vacíos y con escasos muebles” “Se trata de eliminar todas las cosas que nos distraen de aquello que es importante en nuestras vidas”.

“Usualmente cosas que creemos que son necesarias no necesariamente lo son. El problema es que categorizamos cosas como necesidades porque estamos acostumbradas a ellas, y no podemos ver cómo vivir sin ellas.” (Leo Babauta, Una guía simple para una vida minimalista). Según el minimalista José Ochoa-Lácar, no todos, pero casi todos los sucesos y manifestaciones de la vida pueden reducirse a 3 adjetivos básicos: A, maravilloso; B, terrible y C, Razonable. Como sistematización general, este ABC funciona, pues todo evento puede ser clasificado como A, B o C. Entonces se sigue que para una vida buena es necesario: aumentar C, reducir B y mantener esporádicamente algunos A. Es decir, lo que queda fuera de este ABC es la indiferencia total, el no-ser, la nada, y como tal debe ser evitada.

En conclusión, para un minimalista, el consumismo es un exceso, una exageración que debe ser evadida, evitada a toda costa; puesto que nos ata, merma nuestra libertad y nos convierte en esclavos de nuestros propios deseos, los cuales en muchos de nosotros se encuentran bajo el dominio de aquellos que buscan enriquecerse sin importar qué, pues nos venden una felicidad aparente producto del consumo desmesurado, aun sabiendo que esta solo nos traerá insatisfacción, desesperanza e incluso inconformidad con lo que somos y lo que poseemos. Sin embargo, esta nueva filosofía no debe ser entendida como una oposición al consumo, ya que al contrario esta nos invita al consumo responsable y de calidad. Por ello, el hombre necesita reconocerse, reconocer sus necesidades y vivir con lo esencial, con aquello que le permita disfrutar de sí mismo y que añada valor a su vida, rompiendo las cadenas del consumo excesivo y retomando su libertad, la única por la que será capaz de alcanzar la felicidad.

“Un minimalista abraza la belleza de lo menos, la estética de lo poco, una vida de contento en lo que necesitamos y lo que nos hace verdaderamente felices.” (Leo Babauta, Una guía simple para una vida minimalista).

4.2. Minimalismo y voluntad de poder

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Como bien lo sabemos el consumismo en los últimos años ha crecido de una forma increíble ya sea este en países del primer o del tercer mundo. Hoy en día todas las personas son adictas al consumo de cosas innecesarias, esto ya sea por diversos factores como, por ejemplo: Los desequilibrios emocionales de las personas.

El consumismo es considero como uno de los vicios del XXI, incluso a raíz de este vicio se generan otros tipos de vicios como por ejemplo la: Nomofobia, la cual consiste en el miedo de estar desconectado de las redes sociales, y al igual que el consumismo se debe a factores como falta de atención, cariño, baja autoestima, etc. La persona básicamente se quiere sentir el centro de atención, quiere sentirse que es el protagonista y llenan ese vacío consumiendo de forma incontrolable.

El consumismo hoy en día se está volviendo tan letal, que además de crear otros vicios para el ser humano como la Nomofobia, además de atar al ser humano a creer que piensa que necesita cosas que son totalmente irrelevantes cuando no es así. Este está afectando nuestro planeta de una forma muy incesante, este está afectando nuestros recursos naturales. Creando así aún más problemas para el ser humano ya no solo en su entorno psicológico sino también en lo ambiental. No obstante, existe una alternativa solución para el consumismo, una filosofía de vida que fácilmente cualquier persona podría poner en practica siempre y cuando tenga voluntad de poder, voluntad de querer de salir de este vicio y ya no ser solo ser un títere más, del negocio más rentable del siglo XXI, el consumismo.Imagen relacionada

Esta filosofía de vida se le denomina Minimalismo y vendría hacer lo contrario que el consumismo es decir si el consumismo es consumir diversas cosas de forma descontrolada y fuera de lugar, el minimalismo es totalmente lo contrario, es consumir lo más mínimo, desechar todas las cosas que no sumen ni resten en tu vida, que sean inservibles o simplemente ya no te agraden, porque en eso se basa la filosofía del minimalismo, tener lo mas poco, pero lo que más te guste, lo más mínimo, pero que ese mínimo te apasione, que tú te sientas bien con ese mínimo y sobre todo puedas vivir con ese mínimo.

Por lo general la persona minimalista se caracteriza porque le agrada el orden, le gusta tener todo en su respectivo sitio y crear espacios de su casa, donde siempre va a tener sus pertenecías muy ordenados, diversos autores han definido a la persona minimalista, a continuación, les presentamos una definición:

La persona minimalista aspira a liberarse del pensamiento colectivo, del consumo excesivo. Quiere minimizar todo lo que hace perder tiempo inútilmente, le distrae y le exige una energía extra. Entonces para organizar su vida, elige lo que es importante de acuerdo a su bienestar y necesidades verdaderas. En este mundo saturado de focos de la ansiedad e inestabilidad, donde se sobre estimulan las necesidades, adoptar una actitud minimalista supone retomar el control de tu entorno y de tu destino. De este modo, el estrés y las vicisitudes de la vida cotidiana ¡De la que forma parte la limpieza parece aligerarse! (Joy Jaubert, 2017, p.13)

Podemos entender entonces que una persona minimalista siempre será básica, sencilla y desechará todo lo que ya no le sirva,

Por lo general para salir de cualquier vicio ya sea del consumismo o de otro vicio, las personas debemos tener la voluntad de hacerlo, es decir, debemos decidirnos por nosotros mismos a dejar ese vicio y hacer todo lo posible, por ya no caer más en él, esto se logra con ayuda de las personas más cercanas a nosotros, no obstante, la iniciativa la debemos dar nosotros y para eso existe el poder de la voluntad.

Cuando actúa el poder de la voluntad, hay una sola voz dentro de su cabeza: la voz correcta. Cuando usted dispone firmemente del poder de la voluntad, actúa como piensa. Su decisión para actuar, o para no actuar, está acorde con sus pensamientos, valores y voces más íntimas. No existe campo de batalla, ni perdida de energía ni conflicto. Sus energías se encuentran centradas en el logro de una meta: la meta escogida. El poder de la voluntad dice que usted es uno, que sus acciones tienen la misma dirección que sus deseos, y que sus deseos casan con sus valores. El resultado de todo ellos es una congruencia, felicidad y realización plena en todos los campos de la vida en los que sienta esa clase de certeza. Usted no tiene conflicto (por ejemplo) entre si debe comer o no comer carnes rojas; actúa de acuerdo con una decisión personal fuertemente motivada y cuidadosamente considerada, que está basada en ciertos valores, cualidades, rasgos, creencias y convicciones. Usted elimina la carne roja de su vida. Se hace el voto de no volver a mirar hacia atrás. Se hace la promesa a sí mismo, y respeta esa promesa lo suficiente como para cumplirla. (Parinello, 1998, p.27)

Como podemos ver con el poder de la voluntad se puede lograr diversas metas que uno se propongan ya que este hace que los deseos de nuestra mente se alineen con los deseos de nuestro cuerpo haciéndose uno solo y teniendo uno meta fija y clara, esto nos ayudaría con el problema que la mayoría de la humanidad está pasando por ahora y no solo en el sentido psicológico sino también en muchos aspectos de nuestra vida, el cual es el consumismo.

Con el poder de la voluntad el individuo pasaría de ser una persona consumista a una persona minimalista, ya que una vez que el individuo haya reaccionado y se dé cuenta del vicio en el que está metido, el poder de la voluntad comenzará a obrar en este, del modo en el que individuo tendrá las fuerzas suficientes para dejar de consumir cosas innecesarias, liberándose así de este vicio. Pero ¿Cómo poner a trabajar el poder la voluntad en uno mismo?Resultado de imagen de consumismo

Las personas que ponen a trabajar en su vida el poder de la voluntad tienen objetivos y resolución. No se limitan simplemente a desear o a querer resultados, sino que se encuentran en una misión bien definida. Son gente auto determinada, un poco como el Yoda de El imperio contraataca. Usted recordara el consejo que le dio Luke Skywalker, cuando Luke dijo que el intentaba hacer algo. No, no hay intentos. Hazlo. O no lo hagas. Para saber cómo poner a trabajar su propio poder de la voluntad, necesitara contactar en primer término, con quien le proporciona ese poder: ¡Usted! Usted será su mejor aliado o su peor enemigo cuando llegue el momento de utilizar la fuerza de la voluntad de la que hablamos: es una formidable sensación de lograr un propósito que surge de sus propias opiniones, de sus creencias y convicciones. (Parinello, 1998, p.28)

Como podemos darnos cuenta uno mismo tiene el poder y la responsabilidad de querer dejar cualquier vicio en este caso el consumismo, la cuestión es solo decidirse por hacerlo y listo. Uno mismo es responsable si se quiere hundir más en el consumismo o llevar una vida más natural, equilibrada, tranquila y ordenada con el minimalismo.

Hoy en día podemos darnos cuenta que muchos medios de comunicación han difundido mensajes haciendo les creer a la gente que necesita ciertos servicios o productos o de lo contrario no encajara con los demás, no estará a la moda o simplemente los demás lo ignoraran, lo cual es totalmente falso ya que muchos de esos servicios o productos en realidad el ser humano no los necesita, ya que vienen hacer necesidades superficiales, necesidades terciarias o hasta cuaternarias.

El minimalismo hace que tu reacciones de eso que te des cuenta que sin esos servicios o productos igual puedes vivir, que sin esos estos tu vida continuara y no pasara nada, así como lo hicieron nuestros antepasados, los cuales vivían con las cosas más mínimas y vivían bien y felices, además hoy en día algunas nuevas de las tecnologías con su excesivo uso están causando daños muy letales para la salud del ser humano, como enfermedades como el cáncer, por ejemplo en el caso del uso excesivo de los Smartphone, estos al irradiar sus radiaciones , con el tiempo harán que el ser humano pueda desarrollar con más facilidad algún tipo de cáncer. Está bien mantenernos comunicados, pero no caigamos en el consumismo y dejarnos hacer esclavos de estos productos.

El minimalismo hará que, ya está bien hoy en día todos necesitamos estar comunicados por lo mismo de la era del conocimiento en la que nos encontramos, pero tampoco debemos abusar de uso, solo darle el uso más mínimo el cual es solo llamar en casos de urgencia o cuando en verdad lo necesitemos y en lugar de estar todo el día en el celular como muchos jóvenes de la actualidad lo hacen, aprovechar ese tiempo en hacer cosas más productivas, en estar con tu familia disfrutando de las cosas buenas que nos ofrece la naturaleza, evitándonos estrés y el desarrollo de enfermedades innecesarias como el cáncer o desarrollar una miopía por estar todo el día con el celular, frente a una computadora o mirando televisión.

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Existen cuatro estilos de minimalismo las cuales todos llevan a un solo fin y de los cuales nosotros podemos escoger cual seguir, para que, con el poder de la voluntad, logremos salir del consumismo.

El primer estilo es el minimalismo moderado o estilo japonés, este consiste en no consumir en exceso y rodearse de cosas bonitas y prácticas, aunque puede sentir el impulso de consumir algo que le de felicidad, pero no lo hare de manera excesiva y al final de deshará de él. (Joy Jaubert, 2017)

El segundo estilo es el minimalismo ético, este es muy sensible a su ética y al medio ambiente, no quiere que el excesivo consumo de productos innecesarios que puedan dañar el medio ambiente o la salud tanto la de él como la del resto de personas, este se preocupa mucho por las futuras generaciones, haciendo todo lo posible por dejarle la cantidad suficiente de recursos, para que estos puedan vivir con normalidad, este tipo de minimalismo hace uso del reciclaje. (Joy Jaubert, 2017)

El tercer estilo es la minimalista hormiga, este su filosofía es siempre gastar lo menos posible en cosas que son innecesarios, este tipo de minimalista siempre estará ahorrando ya sea para viajes o para una jubilación anticipada, cosas que lo hagan feliz pero que lo saquen del tipo de consumismo convencional en el cual casi toda la población de la humanidad hoy en día se encuentra sumergida. (Joy Jaubert, 2017)

Por ultimo tenemos el cuarto estilo el cual es el minimalista cero residuos este consiste en plantear un estilo de vida que minimice los residuos, este movimiento fue planteado por la escritora Bea Johnson y propone 5 reglas de consumo: rechaza, reduce, rehúsa, recicla y hacer compost y obviamente se centrara en un estilo de vida más minimalista. (Joy Jaubert, 2017)

Podemos ver que el minimalismo nos plantea diversos estilos, perspectivas, pero ninguno es peor que otro, al contrario, el minimalismo es un proyecto positivo para cualquier persona que desee emprenderlo y salirse del sistema convencional del consumismo, el desarrollo del minimalismo dependerá de cada uno de nosotros, de las aspiraciones, metas u objetivos que nos planteemos seguir, todo esto lo lograremos también si hacemos uso del poder de la voluntad.

Porque lo importante es seguir nuestro propio camino a nuestro ritmo siguiendo nuestros metas u objetivos. Porque lo importante no es saber que camino se toma, sino saber cómo se alcanza la meta que nos hemos propuesto. (Joy Jaubert, 2017)

 

IV.3 Minimalismo como filosofía de vida

Prioriza centrarse en lo importante y eliminar o descartar lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal. No está en contra del capitalismo, pero sí en contra del consumismo sin control.Resultado de imagen de Minimalismo consumismo

Parece ser que cuando uno tiene más cosas de las que puede usar y desea más de las que puede pagar, uno entra en un círculo vicioso en el que ya esas cosas no trabajan para uno mismo, sino al contrario. Se trata de identificar lo esencial, y eliminar todo lo demás; quedarte sólo con eso. Sin embargo, esto varía bastante de una persona a otra.

Existen muchas formas que nos impiden explorar nuestro potencial. Las cosas son una de estas. No queremos encarar la dura realidad de nuestras vidas, constatar que no hemos hecho nada realmente importante hasta ahora. Las personas piensan que solo porque han gastado dinero en un objeto, lo tienen que llevar consigo. El problema es que con el paso del tiempo el coste de una cosa aumenta.

El ser minimalista va mucho más allá de la cantidad de cosas que tengas y tampoco hay que excederse. No tiene sentido tener un determinado número de cosas si esto te limita en las actividades que te gustaría hacer.

El secreto minimalista está en olvidarse de los grandes gastos; la sociedad intenta cualquier cosa para que te lo olvides de esto. Esta elección restringe tu libertad de forma importante para el futuro inmediato, o por lo menos el tiempo suficiente para que no puedas superarlo antes de que seas demasiado mayor. Muchas personas hacen dos grandes compras en sus vidas que son increíblemente caras y completamente innecesarias. Es simplificar, hacer tu vida más llevadera, identificando lo que realmente importa al individuo. Cuando somos muy exigentes puede ser contraproducente, porque se cae en otro extremo y la vida se complica en el otro sentido. No tiene lógica tener únicamente un determinado número de cosas si esto te limita en las actividades que te gustaría hacer.

Lo que se busca es liberar tu tiempo, dinero y energías para enfocarlas en aquello que verdaderamente tengan un sentido, no al revés. Llevar el minimalismo como estilo de vida tiene bastantes ventajas. Consiste en vivir una vida consciente, con propósito deliberado y llevando sólo aquello que te ayuda en el transcurso del camino; porque al final, del día es eso, un camino en proceso.

Se presenta como una herramienta práctica para objetivos concretos y desarrollar habilidades. Sin duda alguna, esta manera de concebir la vida responde como alternativa al estilo de vida consumista predominante en la sociedad. No se trata de una vida ascética e inflexible, sino más bien de enfocarse en lo importante y de ser conscientes de las influencias, tanto materiales como intangibles, que penetran en la vida personal.

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El camino hacia una vida minimalista no es fácil, tiene pautas cíclicas. Algunos años se tiene más cosas, otros nos deshacemos de todo. No es necesario que cada uno tome la vida de ser minimalista a tal extremo. Verán que hay algunas áreas de nuestra vida que realmente necesitan más simplificación, mientras otras están mejor al no tocarlas. La reducción de tener una propia vida a las cosas más básicas y esenciales para la supervivencia tampoco se ha realizado desde la noche a la mañana. Es necesario un esfuerzo concertado de dejar de coleccionar cosas. También dejando pasar algunas cosas.

Hoy en día el sistema económico pone al alcance de las personas todo tipo de productos y bienes para el consumo. Si bien el consumo como concepto no hace referencia a nada malo o perjudicial, el problema llega cuando esta actividad se vuelve patológica y obsesiva. Mucha gente compra cosas porque creen que las necesitan ahora, pero muchas veces la necesidad tiene más que ver con el ambiente en el que estamos. Estas personas se han dejado seducir por lo que la publicidad quienes quieren que compremos.

Al considerar el coste verdadero de cada objeto que llega a nuestra vida, nos daremos cuenta de cuanta responsabilidad se presente y cuanto uno se ralentizas a sí mismo al no aprovechar la oportunidad de reducir estas pertenencias.

El consumismo, o esa tendencia exagerada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios, es algo que caracteriza a las sociedades modernas. Así el minimalismo viene a recordar cuál es, en esencia, el verdadero propósito de la vida, desmintiendo aquellas mentiras que nos vendieron y que inconscientemente compramos. Mucha gente tiene demasiadas cosas. Entre millones de elecciones en la sociedad moderna, la elección más común es “Por qué no, compremos otro”

Por otro lado, si hablamos de consumismo hablamos también de frugalidad; es una filosofía de vida basada en el consumo responsable y sostenible. Ser frugal es ser ahorrador, prudente y anticonsumista.

Este estilo de vida no centra la felicidad en las posesiones materiales ni el estatus social, sino en las relaciones personales, la creatividad y los placeres sencillos de la vida. El minimalismo está muy relacionado con la frugalidad; estos fomentan la sostenibilidad promoviendo un mundo mejor y una vida libre de la prisión laboral del consumo.

ConclusionesResultado de imagen de Minimalismo consumismo

Las tendencias sociales y de consumo son el resultado de la interpretación de señales detectadas en distintas esferas sociales y de consumo; lo que hace que la interdisciplinariedad deba de estar en la base de todo planteamiento de investigación que quiera adentrarse en el estudio de las tendencias.

La investigación continuada y monitorización de tendencias debe de ser hecha de forma paralela en varios sectores de actividad, puesto que estas se originan de manera simultánea en distintas esferas. Cuantos más sectores de actividad pertenecientes a las distintas esferas sociales y del consumo sean monitorizados de forma permanente y continuada en el tiempo por las empresas de investigación, se incrementará el número de posibilidad de detectar valores emergentes que revelen tendencias sociales y de consumo.

Todas y cada una de las esferas sociales y de consumo (desde la publicidad a la venta al detalle, desde la educación a la política, desde la alimentación al deporte, etc.) proporcionan señales emergentes, y contado con las metodologías y técnicas adecuadas para su interpretación pueden ser traducidas en valores que eclosionen en la formación de tendencias. La multiplicidad de señales garantiza, por tanto, la veracidad de las tendencias detectadas

Vivimos en una sociedad cada vez más compleja, efímera, acelerada, frívola, cuyo futuro se ha vuelto inseguro y precario. Las empresas, los servicios, las marcas…necesitan conocer el mundo que les rodea y cómo poder adaptarse a él para no caer en el olvido. La investigación de tendencias sociales y de consumo se nos presenta como una herramienta de investigación contemporánea, una herramienta de investigación adaptada a nuestro tiempo. La investigación de tendencias nos aporta tanto un conocimiento del presente, como una visión prospectiva, son la nueva herramienta de comunicación y gestión del conocimiento del futuro.

La investigación de tendencias sociales y de consumo genera una gran cantidad de conocimiento sobre las distintas esferas sociales y de consumo del mundo que nos rodea. El poder contar con el conocimiento que proporcionan las tendencias sociales y de consumo, tanto presentes como prospectivas, supone una gran ventaja para todas aquellas marcas, productos o servicios que quieran adelantarse a las preferencias del consumidor contemporáneo antes de que estas cambien.

Las tendencias sociales y de consumo se presentan así, como una fuente de generación de conocimiento, que aplicado de forma estratégica permite desarrollar soluciones innovadoras.

El consumo es un acto natural y necesario. El consumismo es un acto artificial que genera problemas que después no puede solucionar.

 

 


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DEDICATORIA

La concepción de este trabajo de investigación está dedicada a todas aquellas personas que, de alguna manera, formaron parte de su realización. Así también a nuestro profesor de oratoria por ser nuestra guía en este proyecto.

AGRADECIMIENTO

Este proyecto es el resultado del esfuerzo conjunto de todos los que formamos el grupo de trabajo, por esto agradecemos a nuestro maestro Mel Yovera, por instruirnos a lo largo de este ciclo y brindarnos su apoyo incondicional en este proyecto, lo cual ha puesto a prueba nuestras capacidades y conocimientos en el desarrollo de este nuevo plan estratégico el cual ha finalizado llenando nuestras expectativas.

Autores

Alcalde Ríos José

Araujo Suarez Claudia

Asalde Farfán Milca

Barrantes Silva Tatiana

Chero Sánchez Leonardo

Gutiérrez Sanchez Stefany

Luzón Zeña David

Merino Supo Joseph

Perla Arrasco Josué

Pizarro Orozco Damaris

Reyes Aburto Alexandra

Rimapa Quesquen Angie

Tarrillo Muñoz Cristian Arnold

ASESOR

ELVER MEL YOVERA

 

 


Monografias.com

 

 


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“La historia es en realidad el registro de crímenes, locuras y adversidades de la humanidad” (E. Gibbon)