" /> El 500 aniversario de la Reforma Protestante - bambinoides.com | bambinoides.com

El 500 aniversario de la Reforma Protestante

Este 2017 se cumplen 500 años de la Reforma Protestante. Corría el 31 de octubre de 1517 cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis, punto de partida de un movimiento que fue origen de profundos cambios espirituales y políticos. Suiza se hará eco de los actos conmemorativos al ser la patria de dos figuras históricas del protestantismo, Juan Calvino y Ulrich Zwingli.

1- El reformador Heinrich Bullinger encuentra la felicidad con una monja

Por

Regula Bochsler
El reformador Heinrich Bullinger tuvo que esperar mucho tiempo para casarse con su amada.

El reformador Heinrich Bullinger tuvo que esperar mucho tiempo para casarse con su amada. (zvg)

El 30 de septiembre de 1527 un mensajero llevó al monasterio de Oetenbach una carta que cambiaría para siempre la vida de Anna Adlischwyler. El autor de la misiva era el párroco Heinrich Bullinger, compañero y amigo del famoso reformador Hulrich Zwingli.

“Tú eres la única que tengo en mi cabeza”, decía Bullinger a la joven monja en la carta. Quería vivir y compartirlo todo con ella, “tanto lo dulce como lo amargo”. “Eres joven”, le escribe, “y Dios no te ha dado un cuerpo para que vivas eternamente como una monja, sin dejarle dar sus frutos”. Y después de hacer una alabanza del matrimonio finalizaba diciendo: “Lee esta carta tres o cuatro veces, piénsalo y ruega a Dios que te manifieste su voluntad”.

Una carta así hubiera sido inconcebible unos años antes, pero en ese momento, después de la Reforma, nada era ya igual, ni siquiera en Zúrich. Los curas se casaban y las monjas, que habían consagrado su vida a Dios, daban ahora la espalda a vivir tras los muros de un convento. El propio Martin Lutero, famoso reformador alemán, se había casado con una monja 16 años más joven que él.

Amonestación a los predicadores “picarones”

Ya en el verano de 1522 Zwingli había afirmado durante un sermón en Zúrich que la vida monacal no tenía justificación en la Biblia. Sin embargo, muchas monjas no sabían hacer otra cosa, ya que sus familias las habían llevado al convento cuando eran aún niñas.

Cuando el gobierno municipal les impuso como pastor al reformador Leo Jud, algunas de ellas se rebelaron contra ese “crápula” enviado por el diablo. Una de ellas llegó incluso a amenazarle con “defecar en el evangelio, tal y como él predicaba”.

Estalló entonces una lucha encarnizada entre católicos y reformados por las almas de estas piadosas religiosas. Algunos monjes católicos no dudaron en intentar penetrar en el recinto del convento con ayuda de una escala para decir misa según el antiguo rito.

El gobierno municipal deja la elección en manos de las monjas

En verano de 1523 el Ejecutivo de la ciudad determinó dejar a las monjas la libertad de elegir: podían casarse o vivir en un hogar honrado, pero también podían permanecer en el convento. Dos años más tarde el convento de Oetenbach era oficialmente cerrado.

El convento de Oetenbach tuvo que cerrar por falta de monjas.

El convento de Oetenbach tuvo que cerrar por falta de monjas. (zvg)

Unas 28 monjas decidieron volver al mundo laico. Se les permitió llevar consigo su mobiliario y ajuar y, además, la ciudad les reembolsó la dote entregada al convento. También se les devolvió el dinero invertido en el acondicionamiento de sus celdas.

Casi la mitad de ellas encontró rápidamente marido, e incluso una se casó con el capellán de la iglesia de Grossmünster, lo que provocó una gran irritación social. Muchos zuriqueses consideraron que eso no se debía hacer y que, sencillamente, era pecado. Circularon entonces poemas ofensivos, aunque nunca se identificó a los autores.

Otras 14 monjas decidieron quedarse en el edificio. No obstante, tenían que vestirse civilmente, asistir a los sermones de los reformadores y trabajar como era propio “de las mujeres honorables”. Entre ellas estaba Anna Adlischwyler, que tenía ahora que decidir si aceptaba la petición de matrimonio de Heinrich Bullinger.

La madre de Anna se opuso

El 29 de octubre de 1527 Anna y Heinrich intercambiaron sus promesas en la iglesia de Grossmünster. Feliz, el futuro esposo volvió a su trabajo en la abadía de Kappel sin sospechar que la madre de Anna no estaba de acuerdo. Si su hija tenía que casarse, la adinerada viuda le buscaría un partido mejor que el hijo natural de un cura. Anna es una hija obediente y, por tanto, pide a su novio que la libere de su promesa.

Fuera de sí, Heinrich implora a Anna que le despose, suplicándole, también mediante una carta, que no le deje en ridículo. Seguidamente envía a su amigo Zwingli para intentar convencerla. En vano.

No sin razón Bullinger temía que la madre prometiera su hija a algún otro. Por ese motivo, apela al tribunal matrimonial de Zúrich. Anna tuvo que reconocer que le había prometido matrimonio, pero añadió que también le había dicho que jamás actuaría contra la voluntad de su madre.

Heinrich y Anna tuvieron once hijos.

Heinrich y Anna tuvieron once hijos. (Johann Martin Usteri, Nebis)

Bullinger tuvo que esperar pacientemente

Zwingli, invitado en calidad de testigo, hizo todo lo que pudo para ayudar a su amigo. Aseguró que la joven le había dicho que su madre quería “entregarla a un hombre rico, pero que ella misma no quería”.

En verano de 1528 el tribunal decretó que el compromiso matrimonial era firme y que, en consecuencia, “Anna solo podía tomar por esposo a Heinrich”. A pesar de ello, el reformador tuvo todavía que esperar algo más de un año.

La joven se casó seis semanas después de morir su madre. El día de la boda, Heinrich le entregó un poema, escrito de su propia mano, en el que aseguraba a su “emperadora” que “ahora he encontrado la paz; ahora soy feliz, mi bien amada, si puedo estar a tu lado”.

Según lo que sabemos hoy día, fue un matrimonio feliz. Anna dio a luz once hijos. En 1531 Bullinger sucedió a Zwingli al frente de la Grossmünster y Anna, como esposa del pastor, llevó una casa acogedora y hospitalaria.

Cuando 35 años más tarde Anna murió a causa de la peste, su marido quedó inconsolable. En una carta confiesa a un amigo: “Sabes que el Señor me ha privado del apoyo de mi vejez, que ha llamado junto a sí a mi fiel esposa, extraordinariamente devota y piadosa. Pero el Señor es justo y sus juicios son rectos”.

 

 


“NADA ES MÁS DELICIOSO QUE EL AMOR”

2- Anna Reinhart, la esposa de Zwingli

 
Retrato de Anna Reinhart, la esposa de Zwingli

Retrato de Anna Reinhart, la esposa de Zwingli. Anna Reinhart era considerada una mujer extremadamente bella. (zvg)

Por Regula Bochsler –

El 1 de enero de 1519 el nuevo párroco de la iglesia Grossmünster de Zúrich se presenta ante sus feligreses. Los fieles abarrotan los bancos ya que Ulrich Zwingli viene precedido de una fama de excelente predicador, si bien con algunas ideas muy particulares. Aunque ninguna fuente lo confirma, podemos suponer que Anna Reinhart escucha su sermón, pues vive al lado de la catedral.

Anna, hija del mesonero Rössli, era considerada una joven extremadamente bella. Probablemente eso explica por qué Hans Meyer von Knonau, mozo de buena familia, se enamoró perdidamente de ella y quiso hacerla su esposa. Su padre enfureció al conocer la noticia, le amenazó con desheredarle y finalmente lo envió a Constanza. Todo en vano. Poco después de su regreso, Hans se casó con la bella Anna a espaldas de su padre.

“Ella amaba a su marido y este le correspondía”, escribe asombrado un cronista de la época, pues los matrimonios de amor eran, en aquellos días, la excepción. Después de tres hijos y trece años de matrimonio, Hans murió, probablemente a consecuencia de una sífilis contraída en Italia cuando estuvo de mercenario. Era 1517 y Anna tenía solo 33 años.

Regula Bochsler estudió Historia y Periodismo en la Universidad de Zúrich. Entre 2004 y 2011 dirigió el programa de la televisión suiza ‘Kulturplatz’, así como diversas exposiciones. Bochsler cuenta también con diversas publicaciones, entre ellas: ‘The Rendering Eye. Urban America Revisited’ (2013), ‘Ich folgte meinem Stern. Das kämpferische Leben der Margarethe Hardegger’ (2004), ‘Leaving Reality Behind. etoy vs eToys.com & other battles to control cyberspace’ (2002).

Regula Bochsler estudió Historia y Periodismo en la Universidad de Zúrich. Entre 2004 y 2011 dirigió el programa de la televisión suiza ‘Kulturplatz’, así como diversas exposiciones. Bochsler cuenta también con diversas publicaciones, entre ellas: ‘The Rendering Eye. Urban America Revisited’ (2013), ‘Ich folgte meinem Stern. Das kämpferische Leben der Margarethe Hardegger’ (2004), ‘Leaving Reality Behind. etoy vs eToys.com & other battles to control cyberspace’ (2002). (zvg)

La siguiente noticia que tenemos de la viuda es que envió a su hijo a la clase de latín que impartía Zwingli y que cuidó al clérigo cuando este contrajo la peste en otoño de 1519. Fue una acción arriesgada porque ella misma pudo contagiarse. Tal vez lo hizo por caridad cristiana, pero hay sobradas sospechas de que se había enamorado de su nuevo vecino.

En efecto, dos años más tarde, el 21 de julio de 1522, ella le daba su consentimiento. Sin embargo, la pareja mantuvo su matrimonio secreto porque los sacerdotes no tenían todavía derecho a casarse. Ciertamente, Zwingli acababa de reclamar el matrimonio para los clérigos, porque así se vencía al pecado de lujuria de aquellos sacerdotes que sufrían la enfermedad de “estar en celo”. Pero eso solo era en teoría, porque en la práctica Zwingli no quería poner en riesgo ni su posición ni la Reforma por un matrimonio que la mayor parte de sus contemporáneos consideraba todavía como una monstruosidad.

Pero Zúrich es una ciudad demasiado pequeña para guardar un secreto. Pronto aparecen los primeros rumores que tachan a Zwingli de “joven indecente”. Incluso en Basilea se llega a decir que “ha raptado a la mujer de un hombre honrado”. Cuando Anna empieza a engordar bajo su delantal, la pareja se ve obligada a coger el toro por los cuernos y se casa oficialmente el 2 de abril de 1524 en la Grossmünster de Zúrich, en presencia de “varios hombres absolutamente respetables”.

Los amigos de Zwingli están encantados porque en su lucha contra la Iglesia este matrimonio constituye una importante baza. El reformador de Estrasburgo, Martin Bucer, se declara “casi transportado de gozo”. Por el contrario, los ciudadanos de Zúrich quieren evitar que la novia, cuyo embarazo es ya muy avanzado, acuda a la casa parroquial. Con ayuda de las autoridades Zwingli consigue la autorización para que Anna y sus hijos puedan vivir con él. Cinco días más tarde nace Regula, primera de los cuatro hijos que tendrá la pareja. Pero eso no pone fin a las calumnias. Se acusa a Zwingli de casarse con la viuda con el único objeto de enriquecerse. Él se justifica diciendo que ella “no tiene más que 400 florines, además de sus joyas y ajuar”. Además, añade que desde su matrimonio Anna no ha llevado “ni sedas ni anillos” y se viste “como las mujeres de los simples artesanos”.

Un Zwingli enamorado

Zwingli no hizo nunca ninguna afirmación por escrito sobre su matrimonio, aunque se puede suponer, sin demasiado riesgo de equivocarse, que su afirmación de que “nada es más delicioso que el amor” se refería también a su amor por Anna. Fue un padre amante, tanto para sus hijastros como para sus propios hijos. Un dignatario católico le reprochó un día su amor por la música y él le respondió: “Lo que he aprendido del laúd, del violín y de otros instrumentos me ayuda ahora a tranquilizar a mis hijos. Pero tú eres demasiado santo para esas naderías”.

Para Anna este segundo matrimonio no fue un camino de rosas. Mientras su marido luchaba por la Reforma, ella dirigía un hogar al que acudían numerosos huéspedes, visitaba a los pobres y enfermos y por la noche escuchaba pacientemente las últimas traducciones de la Biblia que le leía Zwingli. Mientras daba a luz su cuarto hijo, él prestaba su apoyo al inicio de la Reforma en Berna. Entonces le envió una carta a su esposa: “Mi muy querida esposa. Doy gracias a Dios por haber hecho posible este nacimiento feliz”. En la carta le pide también que le envíe lo antes posible “su vieja vestimenta de trabajo”.

Pero, por encima de todo, Anna tuvo que luchar con el hecho de que su marido fuera objeto de ataques y amenazas. Una noche, sus enemigos rompieron los cristales de la casa parroquial. También intentaron secuestrarlo e, incluso, tramaron su muerte. Zwingli procuraba mantenerla lo más apartada posible, silenciando muchas cosas. Pero es dudoso que este comportamiento fuera efectivo para Anna. Cuando Zwingli partió a Marburgo, a 400 km de distancia, para reunirse con Martin Lutero, le mintió diciéndole “voy a Basilea porque tengo algunos asuntos que resolver”. Desde allí escribió a su cuñado en Zúrich pidiéndole que le contara toda la verdad, al menos “tanto como se puede contar a una mujer”.

El encuentro de 1529 entre Lutero y Zwingli. Grabado de Gustav König de 1847.

El encuentro de 1529 entre Lutero y Zwingli giró en torno a los sacramentos. El grabado de Gustav König data de 1847. (akg-images)

El 11 de octubre de 1531 Zwingli volvió a despedirse de su familia una vez más. Los cantones fundacionales de la Confederación habían declarado la guerra al Zúrich reformista. Escribió a uno de sus mejores amigos que “cumpliría con la obligación de un fiel servidor”. Sin embargo, el mismo día sería hecho prisionero en la batalla de Kappel y ajusticiado. Su cadáver fue descuartizado, incinerado y las cenizas esparcidas al viento. Para Anna Reinhart fue el día más triste de su vida. Además de su marido, perdió a su hijo mayor, su hermano, un cuñado y un sobrino. “Mi muy querida señora, me encuentro muy afectado por vuestra pena y dolor (…) ¿quién no tendría compasión de vos?”, le decía en una carta un amigo de Zwingli para reconfortarla. “Pero alabado sea Dios que os ha dado tal esposo, que por su integridad es y será honrado tras su muerte, y su nombre protegerá a vuestros hijos”.

Batalla de Kappel entre Zúrich y cinco cantones católicos. Grabado

La batalla de Kappel entre Zúrich y los cinco cantones católicos de la Suiza central. Grabado sobre cobre de M. Merian d. Ä. (1593-1650). (akg-images)

Heinrich Bullinger, sucesor de Zwingli en la Grossmünster, acogió a la viuda y a sus hijos en la casa parroquial. Anna Reinhart murió siete años más tarde, en la Navidad de 1538, víctima de la peste.

 

 


Traducción del alemán: José M. Wolff


The views expressed are not necessarily those of the publisher or bambinoides.com. Images accompanying posts are either owned by the author of said post or are in the public domain and included by the publisher of the blog bambinoides.com on its initiative.

Leave a comment

You must be Logged in to post comment.

© 2012-2018 - Copyright - bambinoides.com is not liable for the content of external web pages. © Disclaimer Under Section 107 of the Copyright Act 1976.
Creative Commons Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License.
Bambinoides.com está disponible bajo una licencia “Creative Commons” Reconocimiento-No comercial 4.0. Cualquier reconocimiento debe ser a bambinoides.com y a cada autor/publicación en particular.
WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien
“La historia es en realidad el registro de crímenes, locuras y adversidades de la humanidad” (E. Gibbon)