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La Política Exterior de Hollywood

Por María Cristina Rosas –
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Hollywood es, en más de un sentido, la mejor oficina de comunicación social de Estados Unidos.

En la primera mitad del siglo XX, el cine fue el principal medio de comunicación y desde entonces Hollywood tiene una política exterior que ha ido de la mano de los intereses que EU promueve en el seno de su sociedad y en el mundo. Mediante ese poder suave Washington exalta la cohesión social exacerbando la imagen del “enemigo” que puede ser interno o externo. El “enemigo” es un personaje importante en el imaginario colectivo porque permite, a través del entretenimiento, mitigar el cuestionamiento al status quo, exaltar logros y valores, fomentar el nacionalismo y el patriotismo, y cerrar filas con las autoridades al encontrar un culpable a quien achacar todos los males.

 

Hollywood es un país dentro de un país. Su historia es la de Estados Unidos. La Unión Americana se creó gracias a la inmigración, lo que explica la diversidad cultural. Su cine, por lo tanto, fue pensado como industria para un país con un público cosmopolita, diverso, universal, masivo. Esta característica le abrió las puertas de las audiencias de todo el mundo, que aceptaron ese producto por la empatía con sus protagonistas y sus historias. Éstas eran fácilmente asimilables, y eran estelarizadas por glamorosas estrellas a quienes los espectadores querían ver. Fue así que apareció el star system.

 

A diferencia de Bollywood,1 Nollywood,2 Tollywood,3 Pollywood,Lollywood,5 Dhallywood6 y otras industrias cinematográficas a nivel mundial como la francesa, inglesa, italiana, española, sueca, etcétera, lo que distingue a Hollywood es que, en sí mismo es un modelo aspiracional. Hollywood no sólo ha vendido, desde principios del siglo XX la imagen del sueño americano. Hollywood es el sueño americano. Gracias a Hollywood se difundieron en todas partes la excepcionalidad estadounidense, sus valores, estilos de vida. A través de Hollywood, EU ha llegado a las mentes y los corazones de millones de personas, vendiendo tanto la inevitabilidad del liderazgo estadounidense en el planeta, como el fracaso reiterado de regímenes y entidades que rechazan el American way. Hollywood seduce, atrapa, coopta, atrae. Es la fábrica de sueños. En su época de oro –y aún en la actualidad–, atrajo inmigrantes que deseaban prosperar. Hacer una carrera en Hollywood llevó a que actores, directores, guionistas y productores de todo el mundo llegaran a Estados Unidos, asimilando esos valores pero aportando también los propios.

 

La lista de celebridades extranjeras que han hecho de Hollywood el emporio que es –y que muchos han tratado de replicar sin éxito–, resulta larga, inacabada y difícil de documentar. En las primeras décadas del siglo XX, Charles Chaplin, Marlene Dietrich, Dolores del Río, Cary Grant, Ingrid Bergman, Rodolfo Valentino y Greta Garbo fueron sólo algunos de los inmigrados que dieron brillo a Hollywood y que, asimismo, brillaron universalmente gracias a él.

 

Los orígenes

 

Hollywood nació con el siglo XX. Inicialmente, la industria del cine se estableció en Nueva York que era frío y lluvioso buena parte del año, por lo que fue necesario buscar otra locación. Así, en 1903, una pareja de texanos se asentó en el sur de California, que tiene un clima más benévolo. El lugar elegido fue un terreno plagado de acebos; Hollywood, significa “bosque de acebos”.7 Al lugar comenzaron a llegar cineastas procedentes de Chicago y tres años después, las grandes empresas ya estaban instaladas ahí.

 

Casablanca, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman

 

En la primera década de ese siglo, la industria del cine desarrolló importantes avances tecnológicos, por ejemplo, en edición, fondos, aspectos visuales y otros más. Con el nacimiento de la industria del cine, fue necesario crear mecanismos para garantizar su mayor consumo posible. Así, en 1905 vieron la luz los Nickelodeons, salas de cine de cinco centavos, propiedad de los estudios que ofrecían a las personas el acceso a las cintas a un precio razonable.Los Nickelodeons sentaron las bases para el éxito de Hollywood: tan importantes eran las producciones en sí, como las salas de exhibición. La distribución generaba el 90% de los ingresos de las casas productoras.9 Y aquí residía el círculo virtuoso: a mayor cantidad de salas, mayor necesidad de rodar películas para llenarlas.

 

Los estudios de Hollywood vieron la luz entre la segunda y la tercera décadas del siglo pasado, antes de la gran depresión. Los cinco grandes estudios eran Paramount, Warner Brothers, Metro Goldwyn Mayer, Fox Film Studios y RKO. Ellos fueron protagonistas de la llamada época dorada, misma que inició en la década de los 20 y culminó a finales de los 40. En esos tiempos, los productores y los dueños de los estudios estaban en control del proceso, de manera que ni los trabajadores ni los actores ni directores contaban con condiciones laborales decorosas. En muchos casos, el nombre de los directores ni siquiera figuraba en sus producciones y a los actores se les ataba a contratos de exclusividad por siete años con alguno de los cinco grandes, y, por lo tanto, eran propiedad de éstos. Los actores tenían que hacer lo que los dueños de los estudios les pedían, y no podían trabajar para la competencia ni para estudios independientes. Se trataba de la mercantilización de la industria conforme a las reglas de los dueños de los medios de producción –tómese esto literalmente.

 

La censura y el Código Hays

 

 

Además de aquellas condiciones laborales, la censura hizo acto de presencia, a efecto de “proteger” las buenas costumbres del público estadounidense. La censura en Hollywood fue el resultado de las acciones emprendidas por los productores, quienes crearon la Motion Picture Producers and Distributors of America Association (MPPDA). Esta asociación, liderada por el abogado William Hays, definió los temas que deberían omitirse en las producciones por razones de moralidad. Las disposiciones, que fueron obligatorias a partir de 1934 y que se mantuvieron hasta finales de la década de los 50,10 son conocidas como Código Hays. La transgresión del Código Hays implicaba multas de hasta 25 mil dólares, por lo que, para evitar esta sanción, todos los guiones de las películas debían ser aprobados, lo que provocaba, también, modificaciones a los libretos. Un caso muy controvertido fue el de la icónica “Casablanca” (1942) del director Michael Curtiz. Por décadas se ha especulado en torno al final de la cinta, dado que se ventiló la posibilidad, por parte de los guionistas –o al menos esa es la leyenda construida en torno al icónico largometraje–, de que Ilsa (Ingrid Bergman), se subiera al avión al lado de Rick (Humphrey Bogart), en lugar de que ésta huyera con su esposo Víctor (Paul Henreid). Si bien ese final alternativo ha sido anhelado por numerosas generaciones, lo cierto es que no era posible debido a que el Código Hays prohibía una trama en la que una mujer dejara a su marido por otro hombre.11

La gran depresión propició el desarrollo del sindicalismo, lo que a su vez permitió que el gremio de guionistas fortaleciera sus márgenes de maniobra permitiendo el auge de producciones independientes. De manera previsible, las cinco grandes comenzaron a distribuir también las producciones independientes. El auge de éstas favoreció que la censura se relajara hacia la década de los 50.12

 

Las cinco grandes facturaban a los diversos mercados del mundo y sus productos dominaban en Europa y Asia, con todo y las fuertes industrias del cine de la Gran Bretaña, Francia, Italia y hasta de Japón. Sin embargo, éstos y otros países imponían altos aranceles a las películas de Hollywood, por lo que el Departamento de Estado de la Unión Americana cerró filas con las cinco grandes, para negociar mejores condiciones de acceso de sus películas en los mercados internacionales.13 Claro que, con la Segunda Guerra Mundial, Hollywood perdió los mercados de Alemania, Italia y Japón pero a cambio, trabajó para el Departamento de Guerra, produciendo infinidad de largo y cortometrajes, en apoyo a las actividades de los aliados en el frente.

 

Ted Baron, 1954

 

La diplomacia de Hollywood

 

La política exterior de Hollywood ya era evidente desde los orígenes mismos de la industria. En 1898, de cara a la Guerra Hispano-Americana entre EU y España,14 J. Stuart Blackton, cineasta anglo-estadounidense, cofundador de uno de los primeros estudios de la costa este en la Unión Americana, la Vitagraph Corporation of America,15 produjo un cortometraje denominado Tearing Down the Spanish Flag, en el que el propio Blackton destruía con sus manos una bandera de España, a la que reemplazó con un lábaro de las barras y las estrellas. La película causó un enorme impacto en EU, y el sentimiento anti-español se nutrió de artículos en la prensa donde se hablaba de las atrocidades perpetradas por los españoles en Cuba, destacando, al mismo tiempo, el patriotismo de los estadunidenses, quienes “liberaban” a la ínsula caribeña del colonialismo.16No sería la primera ni la única ocasión en que Hollywood proyectaría los intereses de EU en el mundo.

 

Para asegurar la preponderancia mundial Hollywood ha evolucionado de la mano de las prioridades internacionales de EU, capaz de seducir y cooptar, primero a través del cine y más tarde por medio de la televisión y las industrias digitales. Hollywood tiene la obligación de vender sus productos en un entorno cada vez más competido, pero en el que el entretenimiento que oferta, mantiene una personalidad propia, adaptándose a los gustos de las audiencias, lo que da cuenta de su versatilidad, resultado de una experiencia de más de 100 años. Así, aunque India produzca en la actualidad muchas más películas que Hollywood (mil 907 vs. 791 en 2015), son las distribuidoras estadounidenses las que dominan el mercado mundial, hecho que tiene un impacto negativo en las industrias cinematográficas y cintas nacionales de otras latitudes.

 

La Segunda Guerra Mundial

En 1942, EU creó la Oficina de Información de Guerra (OIG), que durante tres años tuvo la responsabilidad de documentar el desarrollo de la contienda bélica, garantizar un flujo adecuado de información para el público estadounidense y mundial sobre el particular, y revisar y aprobar todas las propuestas de programas de radio y cine elaborados por las autoridades gubernamentales, ello con la censura que implicaba mostrar sólo un rostro de la guerra, omitiendo noticias sobre los soldados que morían en el frente y convenciendo a los estadounidenses sobre la necesidad de enarbolar la lucha. La División de Guerra Psicológica (DGP) buscaba difundir información que desmoralizara al enemigo, exaltando el trabajo de los aliados y de las tropas estadounidenses en particular.17

 

En ese mismo año, Jack Warner –ejecutivo de Warner Brothers– fue nombrado teniente coronel y ayudó a crear la primera unidad de películas del ejército estadounidense. Su empresa trabajó al lado del gobierno estadounidense en la producción de numerosos largometrajes para apoyar el esfuerzo de la Unión Americana en la guerra, siendo una de las más sobresalientes la película “Esto es el ejército”, que recaudó unos 10 millones de dólares. También produjo animación, un cortometraje donde Bugs Bunny combate a los japoneses18 y otro, “Daffy-The Commando” en el que el Pato Lucas se infiltra en las filas enemigas y golpea con un enorme mazo a Hitler en la cabeza.19

 

Walt Disney tuvo una participación muy destacada al respecto. En primer lugar, una parte de los estudios de Disney en Burbank fue ocupada por ocho meses –a partir de diciembre de 1941– por el ejército estadounidense a efecto de proteger a la planta de Lockheed –que se encontraba físicamente muy cerca– de posibles ataques aéreos. A raíz de este hecho, el propio Disney, quien había anunciado que se jubilaría de la industria, regresó en enero de 1942 a producir 20 películas animadas con fines de entrenamiento para la Oficina Naval de Aeronáutica de EU a cambio de 80 mil dólares. Adicionalmente, el gobierno encargó a Disney la elaboración de cortometrajes animados que serían exhibidos en las salas de todo el país para elevar la moral de la sociedad ante la guerra. En ellas, el Pato Donald saltó a la fama, como el principal carácter animado encargado de generar el apoyo social al esfuerzo bélico de EU. Por si fuera poco, Disney destinó recursos al diseño de insignias para las fuerzas armadas, sin cobrar un solo dólar. Así, el 93% de toda la producción de Disney, en ese tiempo, se relacionaba con la contienda bélica.20

 

El desafío de la televisión